José Antonio y el SEU
Instituto Universitario de Historia Simancas
UNIVERSIDAD DE VALLADOLID
I. ESTADO DE
El enorme atractivo político, sociológico, historiográfico, o de cualquier otra índole que aún cien años después de su nacimiento suscita la figura y obra de José Antonio Primo de Rivera, resulta del todo incuestionable. Cientos de obras impresas sobre su figura han cubierto baldas de bibliotecas, y han hecho correr, como popularmente se dice, ríos de tinta sobre montañas de papel.
Entre las primeras obras que hacían referencia a la figura de José Antonio (dejando a un lado las publicaciones periódicas coetáneas al fundador de
No nos detendremos en el resto de biografías (abundantes) entre las que únicamente citaremos, por su singular aportación historiográfica, la obra de Ian Gibson En busca de José Antonio[2], la reedición de Sandoval bajo el título de Biografía apasionada[3] o los Apuntes para una biografía polémica[4] de Antonio Gibello. Desde la óptica académica, es ineludible resaltar la aportación del profesor Julio Gil Pecharromán José Antonio, retrato de un visionario[5].
Sobre la relación de nuestro personaje con diversos aspectos culturales y de personalidad, en la línea de un José Antonio “íntimo”, fue pionera la obra de Cecilio de Miguel La personalidad religiosa de José Antonio[6], a la que han seguido en lugar de monografías, artículos sobre estas facetas de su vida. Semblanza de José Antonio, joven[7], de Serrano Suñer, conferencia pronunciada en noviembre de 1958 en la sede del CSIC (censurada por el Ministro Secretario Nacional del Movimiento) es uno de los máximos exponentes de este campo. Destaca también el artículo de Arnaud Imatz, politólogo e hispanista francés, José Antonio ese desconocido[8] (José Antonio, ce méconnu) publicado en el diario Le Monde, en 1983.
No debemos olvidar que acercarse a José Antonio, es acercase a sus textos. Por ello, resulta del todo impensable no acceder a cualquiera de las diversas ediciones de las Obras Completas[9], que se pueden adquirir en el mercado del “libro de viejo”. Es de justicia reconocer la labor de Agustín del Río Cisneros y Enrique Conde Gargollo, para su compilación, ordenación y sistematización, gracias a la cual, miles de españoles pudieron acceder, de primera mano, a la esencia del mensaje joseantoniano. Si como núcleo central de acceso a la doctrina encontramos las obras completas, no menos importantes son las diversas ediciones de bolsillo, que desde diversos órganos del Movimiento, se editaron. Muchas de ellas, bajo la supervisión de los citados Cisneros y Gargollo. Tenemos así, varios títulos, que condensan máximas o consignas dadas por el fundador, en diversos momentos de su actuación política. El mensaje de José Antonio[10], José Antonio y el pueblo[11], José Antonio y la Revolución Nacional[12], José Antonio y la conquista del tiempo nuevo[13], las obras de Adriano Gómez Molina José Antonio, testimonio[14], y Antología[15] o el excelente libro convertido ya en un clásico de Adolfo Muñoz Alonso Un pensador para un pueblo[16], constituyen adyacentes vías de acceso a la doctrina nacionalsindicalista, desde la esfera de la divulgación política. Así como algunos monográficos de colecciones destinadas a la formación de cadetes en el Frente de Juventudes, como las Ediciones para el bolsillo de la camisa azul, o la colección divulgativa Temas Españoles.
Por otro lado, diversos aluviones editoriales sobrevienen a cada conmemoración, generalmente interesada por parte de las grandes empresas dedicadas al sector del libro. La chapucera Biografía no autorizada[17], del polémico (por falto de rigor científico) César Vidal o los supuestos Papeles póstumos[18], de Miguel Primo de Rivera y Urquijo, fueron lo grandes fiascos editoriales de 1996 en cuanto a contenido.
No obstante, pequeñas editoriales, algunas dentro de la órbita nacionalsindicalista, han contribuido al conocimiento de José Antonio a través de varias obras. Baste citar como ejemplo la explosión editorial que surge de la mano del LX aniversario de su fusilamiento, para el cual se hace inexcusable remitir al artículo de Rafael Ibáñez en la revista Aportes sobre La presencia de José Antonio Primo de Rivera: el debate historiográfico de 1996[19], o el aluvión de publicaciones que ha conllevado el centenario de su aniversario, la mayor parte bajo mecenazgo de
El mundo de los hispanistas, dejando a un lado la ya señalada obra de Gibson y Payne, merece especial mención el ya citado Arnaud Imatz. Su José Antonio y
En cuanto a las nuevas tecnologías, resulta novedosa la proliferación de vídeos documentales sobre nuestro personaje. Si el documental ¡Presente![25] Realizado en 1939 con motivo del traslado de los restos de José Antonio desde Alicante hasta el Escorial, o la recuperación por parte de las fundaciones Don Rodrigo y Salvar
La investigación sobre el SEU
Pocas son las monografías que tienen al SEU como sujeto histórico. Es fundamental la obra de David Jato La rebelión de los estudiantes[29], la primera gran obra histórica sobre el sindicato estudiantil desde su fundación, hasta mediado de los años cincuenta. Mucho se escribió en ambientes académicos sobre el SEU, el estudiantado, y la oposición universitaria al régimen anterior, pero muchos de estos trabajos no pasan de ser meros ejercicios académicos de carácter regional. 1988 nos dejaba en las librerías la tesis doctoral de Ruiz Carnicer El Sindicato Español Universitario (SEU) 1939-1965[30], de momento, la obra más extensa en el tiempo sobre el SEU.
El resto de obras, se suelen centarr en la universidad y el mundo académico como sujeto histórico, pero nunca en el sindicato estudiantil de
Baste terminar con tres referencias a personajes clave de la historia del SEU, imprescindibles para quienes se quieran adentrar en la historia del sindicato a través de sus dirigentes: la obra del citado Ibáñez Estudio y Acción:
II. JOSÉ ANTONIO: UN ESTUDIANTE EN EL FINAL DE
“Seamos buenos universitarios,
pero seamos también partícipes
en la tragedia de nuestro pueblo”
JOSÉ ANTONIO[35]
Para poder acercarnos a la relación entre José Antonio y el SEU, es necesario hacer un planteamiento previo. ¿Cuál es la relación de afinidad entre el fundador y el sindicato de estudiantes falangistas? En primer lugar, se puede establecer cierto paralelismo, abordando dos cuestiones. La primera de ellas, la afinidad generacional. Cuando el SEU es fundado, José Antonio cuenta con 30 años. Así pues, es aún un hombre joven (salvando los patrones de comportamiento y madurez entre los años treinta y la actualidad), que se haya motivado por cuestiones y problemática generacionales que le afectan o le han afectado en un periodo inmediatamente posterior.
La segunda cuestión es la de una conceptualización del fenómeno universitario, en forma y fondo, como estética (la “estética de las ideas”) y como forma de vida, como la cantera que debiera esculpir la piedra angular que es la forma de ser de los españoles.
De este modo, resulta ineludible acercarse a la figura del José Antonio estudiante. ¿Cuáles eran las inquietudes de un estudiante en el primer cuarto del siglo XX?
Sobre esta faceta de la primera juventud y adolescencia de José Antonio (el bachiller curioso y el licenciando infatigable) nada mejor que acercarnos a las biografías que tratan esta temprana etapa de su vida.
Antonio Gibello ilustra acertadamente la figura de José Antonio estudiante, no sin antes alertar sobre la falta de luz sobre este tema[36]. Tan sólo Serrano Suñer y Ximénez de Sandoval hacen referencia a estos años de tinteros y cuadernos. Muchos de los coetáneos del fundador de
Contra la creencia más o menos extendida de que José Antonio nunca participó en política estudiantil durante sus años de licenciatura[37], Gibello y Suñer aportan datos que demuestran lo contrario[38]. Ya en 1919, antes de
El ministro de Instrucción Pública, César Silió, había aprobado en 1919
Hacia 1922 José Antonio es elegido presidente de
Es necesario precisar una anécdota histórica, que siempre ha sido tomada por buena, pero que plantea cierta penumbra. Reproducimos a continuación el hecho, recogido por Gibello[40] entre otros: “Don Felipe Sánchez Román, que era la máxima autoridad académica en la especialidad de Derecho Civil, y que se distinguió por su animadversión hacia la política primorriverista, manifestó en una ocasión: <<José Antonio fue discípulo mío. Por la antipatía que me inspiraba su padre y el régimen de opresión y de mordaza que le tuvo como cabeza responsable, hice siempre lo posible por apretarle y deslucirle en mi clase; pero era alumno brillantísimo, y tuve que darle las mejores calificaciones. Siendo ya abogado, se me presentó cierto día a decirme que deseaba repetir conmigo dos cursos de Derecho Civil, a condición de que le preguntara como a los demás discípulos. Y, por ser de justicia, reconozco que José Antonio es un magnífico letrado de consulta, de dictamen y de gran elocuencia y dialéctica en el Foro>>”.
José Antonio estudió el segundo curso de Derecho Civil en el año 1921-22, y obtuvo el título de Licenciado en Derecho en 2 de enero de 1923[41], mientras que el general Miguel Primo de Rivera no fue “cabeza responsable” del “régimen de opresión y mordaza” hasta septiembre de 1923. Sin lugar a dudas, un lapsus del catedrático Sánchez Román o una nueva versión interesada de un capítulo de la biografía de José Antonio.
Dejando a un lado lo puramente anecdótico, lo cierto es que va a ser en estos años finales del sistema de
No obstante, el José Antonio estudiante tiene el honor de ser discípulo de la generación universitaria más granada de la historia de España. No hay que olvidar que en el primer tercio de siglo, ejercen su cátedra profesores de la talla de Miguel de Unamuno, Ortega y Gasset, Ramón Menéndez Pidal, Eugenio d´ors… que tanto influirán en su concepción política y filosófica del mundo. De este modo, José Antonio beberá de las fuentes intelectuales de los que constituirán
II.
“Fueron los estudiantes los primeros que llegaron,
los primeros y los más entusiastas”
JULIO RUIZ DE ALDA[42]
Tras el acto del Teatro de
El nuevo movimiento, que debía seguir una dinámica eminentemente juvenil, presentaba en apenas un mes, el 21 de noviembre de 1933, los estatutos del Sindicato Español Universitario en
“(…) un estudiante de Arquitectura, Manolo Valdés, campeón de España de natación en cien metros libres, presentaba en
Los estudiantes que acudían a
Y continúa Jato: “(…) El S.E.U. dio sus primeros pasos bajo el mando de un triunvirato, del que era máxima autoridad Manolo Valdés, le acompañaban Fanjul y Zaragoza, y como secretario, Gordejuela, de
(Se eligió un sistema triangular, integrado en su base por grupo de tres, uno de los cuales servía de enlace; cada tres elementos o grupos constituían una escuadra, más un jefe y subjefe; tres escuadras componían una falange; tres falanges una centuria, y tres centurias una bandera. La centuria más activa, de Medicina, la mandaba Agustín Aznar. La centuria que obedecía a José María Fanjul estaba formada por dos falanges, una de Ciencias y otra de Derecho, que tenían por jefes a José María Díaz Aguado y Leopoldo Martínez Campos, respectivamente, y dos escuadras, que pronto se convirtieron en falanges, de Filosofía y Letras y Farmacia, con Alejandro Salazar y Rodríguez Jiménez al frente. Los demás estudiantes, comprendidos los de Escuelas Especiales, se integraban en la centuria de Luis Aguilar.
Mandaba las milicias el comandante Aredondo, primer capitán seleccionado por Millán Astray para organizar
III. EL HOMO NOVO SEUÍSTA
“(…) creemos en la posibilidad de un orden nuevo
sobre la primacía de lo espiritual”
JOSÉ ANTONIO[45]
La misión última que José Antonio había previsto para su Falange es la de cambiar el modo de ser de los españoles, y volver a hacer de ellos el caballero cristiano (que poco después propugnaba García Morente[46]). Pero si para José Antonio, el hombre habría de pasar por tres estadios básicos durante los tiempos modernos-contemporáneos: el caballero español-cristiano, el hombre viejo, y el hombre nuevo que debería venir, indefectiblemente, de la mano de
El homo novo, el hombre nuevo, que habría de enlazar con el ideal hispánico del siglo XVI, pero adaptado a los nuevos tiempos, debía venir de la mano de
Dentro de esta conceptualización antropológica, José Antonio entiende que deben ser los falangistas más jóvenes, los que mejor entiendan su mensaje. De nuevo es necesario recordar el concepto espiritual que la juventud tiene en José Antonio, no siendo un estado físico sino mental. No obstante, será el SEU con sus seuístas, los que plasmen esta búsqueda por el hombre nuevo, al verse libres de toda carga o equipaje anclado en el viejo sistema.
Siguiendo la teoría ética del término medio, José Antonio va a buscar un equilibrio entre lo intelectual y lo físico, entre el studio y la actio, “estudio y acción” que finalmente se convertirá en divisa del Sindicato Español Universitario. La dualidad del hombre exige el culto de la faceta física y la psíquica. La falta de una atrofia la otra, o la hiperdesarrolla. El equilibrio se hace pues necesario.
A ello se suma el concepto de estilo, en el que la carta a un estudiante que se queja de que FE no es duro[47], en la cual reprocha la queja de un joven que cree que lo chabacano resulta más contundente que lo poético. Además, ve la universidad como forma de rebeldía “Entonces tú, que ahora formas tu espíritu bajo el sueño de una España mejor (…)”, indisoluble del carácter juvenil.
IV. HACIA
“El tiempo ha venido a darnos la razón.
Los trabajos realizados,
la lucha entablada durante más de un año,
las energías desplegadas,
la perseverancia ante los peligros,
han venido a demostrar que no nos equivocamos”.
ALEJANDRO SALAZAR[48]
La conquista de
En poco menos de año y medio, el SEU había logrado hacerse con el control de gran parte de las universidades, por un lado, al resultar vencedor de los encontronazos callejeros contra
Conquistada
No obstante, la nacida contra la dictadura de Primo de Rivera a finales de los años veinte, se hacía en enemigo a batir,
V. EL MARTIROLOGIO SEUÍSTA
“Sé que estoy amenazado de muerte,
pero no me importa si es para bien
de España y de la causa”
MATÍAS MONTERO[49]
Si Matías Montero fue uno de los más sentidos, por ser el primer estudiante afiliado al SEU caído, le van a seguir un número de camaradas no pequeño, precisamente, hasta los primeros días de la guerra.
Sobre esta cuestión se ha escrito mucho, y no vamos a recrearnos aquí en la tragedia de la epopeya falangista. Baste recordar algunos nombres de los seuístas acribillados por el hecho tan simple, de pertenecer a este sindicato falangista: José Ruiz de
Francisco de Paula Sampol, simpatizante, asesinado tras comprar el periódico FE; 1935 deja los cuerpos sin vida de Manuel Baselga de Yarza, en Zaragoza, del joven quinceañero Jesús Hernández (sobre este caso volveremos después), de José Hernández, en Sevilla Jerónimo Pérez de
VI. UN BOTE SALVAVIDAS
“Debéis meditar (…) en sus deberes para con
donde el sindicato de Estudiantes ha de ser gracia y levadura”.
JOSÉ ANTONIO[50]
El SEU se había convertido por dos veces, al menos, en salvaguarda de
Pilar Primo de Rivera, en unas desmerecidas memorias[51], apunta el origen de
La segunda cuestión, mucho más grave que también es recogida en La rebelión de los estudiantes, tiene lugar a raíz del atentado y asesinato del quinceañero Jesús Hernández. La agria polémica a que dieron pie las circunstancias de su muerte y las injustas acusaciones que hacia
El SEU se reafirmó como punta de lanza falangista durante
El SEU, y
VII. PALABRAS AL SEU
“Si dejara de ser Jefe Nacional de
me matricularía en Arquitectura, Medicina o Filosofía
para poder entrar en vuestro SEU”
JOSÉ ANTONIO[52]
Conocer a José Antonio, es penetrar en sus textos, en su retórica y en su oratoria. Para establecer la relación entre José Antonio y el SEU, nada mejor que analizar los dos ámbitos en los que, a través de la palabra (oral y escrita) se unen los destinos individuales del falangismo: los discursos pronunciados por José Antonio al SEU, y los artículos publicados por el Jefe Nacional de FE de las JONS en Haz, el órgano del Sindicato Español Universitario.
a. Escritos y discursos
José Antonio pronunciará una serie de discursos, destinados exclusivamente a miembros del sindicato. Si en todas sus actuaciones públicas, José Antonio se centra en arengar a la juventud, por ser juvenil el movimiento falangista, la dialéctica llega a su experimentación más alta en estos discursos de cara al SEU.
El primero de sus discursos es el pronunciado el 21 de enero de 1935 en Valladolid, durante el acto de constitución del SEU[53]. En este discurso, José Antonio muestra su particular cosmovisión de la historia. Teoriza, sobre la base de la tesis orteguiana de nación como proyecto de vida en común, y propone la “misión de destino individual” como motor de un fin colectivo, para conseguir la unidad de destino en lo universal. Logrando esta unidad (el cenit de la nación como fenómeno con entidad propia). Esta fórmula, aplicable a otros pueblos, debiera, en buena lógica, aplicarse primeramente en España, destinada a ser guía espiritual del mundo. También hace José Antonio una crítica al siglo del positivismo, el XIX, del que afirma que eleva a la categoría de fines, una serie de medios, como la libertad, y la voluntad popular. En su ensayo sobre Estado Individuo y Libertad, es esta última el medio, el individuo el origen y el Estado el fin, no entendido como Leviatán, sino como cierta reciprocidad de la colectividad.
La problemática de la libertad es en José Antonio, una constante que supera a algunos de los más destacados pensadores y filósofos hasta el momento. Para José Antonio, la libertad incondicionada, trajo pugnas gravísimas, y se materializó en
Es éste, por lo tanto, un discurso dirigido a los seuístas, que están llamados a regir los destinos de la Patria, para servir a sus ciudadanos y a la propia Nación, no a unos intereses creados que respondan a los dictados de la clase o del partido.
El segundo discurso en el cual queremos centrar nuestra atención es en el de apertura del I Consejo Nacional del SEU[54]. Apenas tres meses han transcurrido entre estos dos momentos. En primer lugar, José Antonio comienza diferenciando a
Celebra que el SEU sea el primer sindicato del movimiento falangista (hay que recordar que el sindicato remolachero de Onésimo Redondo estaba constituido a la llegada de éste, pero era ajeno al movimiento jonsista).
Para José Antonio, la lucha sindical dentro del SEU exige máxima preparación y sacrificio. Propugna los tres deberes del estudiantado (esta tesis la adoptará después el Frente de Juventudes): los deberes para con la universidad, en la que se desarrollaran dos fines, el profesional y el aprendizaje para laborar en los futuros sindicatos profesionales de cada ramo. Los deberes para con España, la ciencia entendida como un servicio a la Patria: de ahí la ingente tarea de reformar la universidad para lograr un servicio adecuado a unas aspiraciones nacionales fuertes. Y por último, los deberes para con
El tercer y último discurso que nos va a ocupar, son las palabras de clausura que José Antonio va a pronunciar en
Si recapitulamos, observamos que 1935 será el definitivo año del SEU. Alejandro Salazar, que será su alma y forjará el estilo ardiente y combativo del sindicato y le dará emblemas, símbolos, y una cabecera periodística, Haz, y José Antonio, en el cual vemos evolucionar, a través de estos discursos, su concepto del sindicato estudiantil: primero, como una militancia abnegada en el servicio para con el prójimo, en segundo lugar defiende la estructuración de la vida nacional y laboral a través de sindicatos, de los cuales el SEU será el modelo a seguir, y en tercer lugar el triunfo del nacionalsindicalismo, superando luchas partidistas a favor del bien común.
b. Colaboraciones en Haz
Cinco serán los artículos periodísticos con los cuales José Antonio colabore en Haz, la revista del SEU fundada por Alejandro Salazar en 1935[56]. José Antonio da una importancia singular a la formación intelectual. El SEU, muy receptivo a inquietudes de este tipo, será el medio, a través de su órgano, de la plasmación articulista de José Antonio.
El primer artículo se publica en el número 1 bajo el título de España incómoda[57]. En él, José Antonio exalta la vocación por encima de cualquier otra cuestión. La felicidad, vendría de la mano de ese encuentro con uno mismo, y su negación conduciría a una “angustia pirandelliana”. A continuación, invoca al sacrificio: no es momento de encerrarse en celdas ni torres de marfil. De nuevo se apela al servicio como medio de implantar una justicia. La turbulenta época que toca vivir, prescinde del egocéntrico cultivo de esteticistas solitarios ni pereza disfrazada de heroísmo. Dos conceptos clave enuncia José Antonio: la función de artesanía (militancia artesana, que se dirá después), y el concepto menendezpelayista de estilo, como entraña del ser de España. Por último, una llamada necesaria: evitar la confusión con las derechas, huir de la charanga patriótica a favor de una manera distinta de servir a España: hay que sentir cólera y asco a esta España coetánea, para liberar el alma
En el punto V analiza el punto VIII del esquema. Edades clásicas y medias y la pregunta “¿Tenemos que resignarnos a confiar en una remota resurrección? ¿Habrá que dejar que llegue el torrente y, de momento, lo aniquile todo?”
Este sexto punto, enlaza con el IV, la armonía entre el hombre y su entorno. El comunismo acepta ante la llegada de la catástrofe, en tanto que el anarquismo anticipa un modelo nuevo. La catástrofe (social), por el contrario ha sido puesta en práctica en
El siguiente epígrafe, anuncia (como ya lo hiciera en el punto IX del esquema, dos soluciones posibles: el anarquismo que diluye la colectividad en individuos; y el fascismo, que absorbe al individuo en la colectividad. Anuncia por último, la corta vida de los fascismos, en tanto que éstos deben apartarse del nacionalismo y del romanticismo para acercarse a un proyecto de unidad religiosa de Europa, esta “solución religiosa: -continúa en el punto último- el recobro de la armonía del hombre y su entorno en vista de un fin trascendente. Este fin no es la patria, ni la raza, que no puede ser fines en sí mismos: tienen que ser un fin de unificación del mundo, a cuyo servicio puede ser la patria un instrumento; es decir, un fin religioso. - ¿Católico? Desde luego, de sentido cristiano.”
Este breve cuaderno, sin pretensiones públicas, resume excepcionalmente la teoría de la historia falangista, bastante más alejada de esa interpretación historicista que durante años estuvo de moda en España. José Antonio se evidencia aquí como un filósofo de la historia (sin pretenderlo), que aporta una corriente particularmente española, en su modo de entender la problemática de España y del Mundo.
[1] Ximénez de Sandoval. José Antonio, biografía. Madrid: edición del autor, 1942.
[2] Gibson, Ian. En busca de José Antonio. Barcelona: Planeta, 1980.
[3] Ximénez de Sandoval, Felipe. José Antonio: Biografía apasionada. Madrid, edición del autor, 1972.
[4] Gibello, Antonio. José Antonio: apuntes para una biografía polémica. Madrid: Doncel, 1974.
[5] Gil Pecharromán, Julio. José Antonio, retrato de un visionario. Madrid: Temas de Hoy, 1996.
[6] Miguel Medina, Cecilio de. La personalidad religiosa de José Antonio. Madrid: Almena, 1975.
[7] Serrano Suñer, Ramón. Semblanza de José Antonio, joven. Barcelona: Pareja y Borrás editores, 1958. Conferencia organizada por
[8] Imatz, Arnaud. José Antonio, ce méconnu. Artículo publicado en el diario francés “Le Monde”, el 31 de octubre de 1983.
[9] La más completa es la del Instituto de Estudios Políticos. No obstante, en este artículo han sido utilizadas las de la edición de 1942, publicada por
[10] Río Cisneros, Agustín del (comp.). El Mensaje de José Antonio. Madrid: Ediciones del Movimiento, 1971.
[11] Río Cisneros, Agustín del (comp.). José Antonio y el pueblo. Madrid: Ediciones del Movimiento, 1974.
[12] Río Cisneros, Agustín del (comp.). José Antonio y
[13] Río Cisneros, Agustín del (comp.). José Antonio y la conquista del tiempo nuevo. Madrid: Foro de Ideas Nuevo Horizonte, 1962.
[14] Gómez Molina, Adriano. José Antonio, testimonio. Madrid: Doncel, 1969.
[15] Gómez Molina, Adriano. José Antonio, Antología. Madrid, Doncel: 1969.
[16] Muñoz Alonso, Adolfo. Un pensador para un pueblo. Madrid: Almena, 1969.
[17] Vidal, César. José Antonio: la biografía no autorizada. Madrid: Anaya y Mario Muchnick editores, 1996. Este libelo político es un ejemplo de la falta de rigor, del oportunismo y de la caradura con que se puede enfrentar alguien a un tema tan delicado –pero atractivo a la vez-. No merece más detenimiento ni consideración que la meramente anecdótica.
[18] Primo de Rivera y Urquijo, Miguel. Papeles póstumos de José Antonio. Barcelona: Plaza y Janés, 1997. El oportunismo editado en formato libro. La gran mayoría de los supuestos documentos inéditos que aquí se presentan habían sido publicado bastantes años atrás. En definitiva, la explotación del apellido ilustre, con fines lucrativos.
[19] Ibáñez Hernández, Rafael. La presencia de José Antonio Primo de Rivera: el debate historiográfico de 1996 LX Aniversario de su fusilamiento, en Aportes. Nº35 XIII (3/97) pp.3-16.
[20] Argaya Roca, Miguel. Entre lo espontáneo y lo difícil. Oviedo: Tarfe, 1996.
[21] Aguinaga, Enrique de; y Payne, Stanley G. José Antonio. Madrid: Ediciones B, 2003. colección cara y cruz.
[22] Imatz, Arnaud. José Antonio et le Phalange Espagnole. Paris: Albatros, 1981.
[23] Ellwood, Sheelagh. Prietas las filas: Historia de Falange Española 1933-1983. Madrid: Crítica, 1984.
[24] Southworth, Herbert Rutledge. Antifalange. Estudio crítico de “Falange en la guerra de España” de Maximiano García Venero. París: Ruedo Ibérico, 1967.
[25] ¡Presente!. Madrid: Nodo. 1939. Duración 30 min.
[26] José Antonio, Historia de un hombre de España. Delegación Nacional de Formación del Frente de Juventudes. Madrid: 1963. Reeditada y remasterizada por Fundación Don Rodrigo y Fundación Salvar
[27] Descubriendo a… José Antonio Primo de Rivera. Fondo de Estudios Sociales, 1999. VHS. Duración: 90 min.
[28] José Antonio. Madrid: Fundación Salvar
[29] Jato Miranda, David. La rebelión de los estudiantes. Madrid: edición del autor, 1967.
[30] Ruiz Carnicer, Miguel Ángel. El Sindicato Español Universitario (SEU) 1939-1965: la socialización política de la juventud universitaria en el franquismo. Madrid: Siglo XXI de España Editores, 1988.
[31] Ibáñez Hernández, Rafael. Estudio y acción:
[32] Vázquez, Miguel Ángel (dir.) Juventudes en pie de paz: Enrique Sotomayor. Madrid: Plataforma 2003, Ediciones Barbarroja, 2003.
[33] Sotomayor, Enrique. Saludo a las Juventudes del mundo (y otros discursos). Bilbao: Ediciones para el Bolsillo de
[34] Valdés Larrañaga, Manuel. Discursos. Madrid: Editora Nacional, 1944.
[35] José Antonio, discurso en Valladolid en el acto de constitución del SEU (publicado en La nación , 21 de enero de 1935)
[36] Gibello, Antonio. Op. Cit. p. 44.
[37] (…) en la universidad no fuimos más que ser estudiantes (...)”. Serrano Suñer, Ramón. Entre el silencio y la propaganda, la historia como fue: Memorias. Barcelona: Planeta, 1977.
[38] Gibello, Antonio. Op. Cit. p. 44
[39] Serrano Suñer, Ramón.Op. cit. pp. 460-468.
[40] Gibello, Antonio. Op. Cit. p. 40
[41] Ximénez de Sandoval, F. op. Cit. p. 35
[42] Palabras de Julio Ruiz de Alda recogidas por Jato. Jato Miranda, David. Op. Cit. p. 130.
[43] Jato, David. Op. Cit. p. 127
[44] Jato Miranda, David. Op. Cit. pp. 130-132
[45] Juventudes de España, en Nupcias Estériles, publicado en Arriba (núm. 15, 27 de junio de 1935)
[46] García Morente, Manuel. Idea de
[47] FE núm. 11, 19 de abril de 1934; en Dureza y claridad, JAOC, op. Cit. pp. 675-676
[48] Alejandro Salazar, palabras pronunciadas en la clausura del II Consejo Nacional del SEU
[49] Palabras pronunciadas por Matías Montero días antes de morir
[50] Palabras pronunciadas por José Antonio en la clausura del II Consejo Nacional del SEU, publicado en Arriba, núm. 5, 18 de abril de 1935)
[51] Primo de Rivera, Pilar. Visto y Vivido: Recuerdos de una vida. Madrid: Tarfe, 1982.-
[52] Palabras de José Antonio a Gregorio Marañón, recogido por David Jato. Op. Cit. p. 284
[53]
[54] Arriba núm. 5, 18 de abril de 1935. vid. JAOC, op. Cit. pp. 253-254.
[55] Arriba núm. 25 26 de diciembre de 1935, en JAOC op. Cit. p. 255.
[56] Haz, reproducción facsímil del semanario del Sindicato Español Universitario. Madrid: Vicesecretaría de Educación Popular, 1944.
[57] Haz núm. 1, 26 de marzo de 1935.
[58] Haz núm. 6, 15 de julio de 1935.
[59] Haz núm. 7, 19 de julio de 1935.
[60] Haz núm. 9, 12 de octubre de 1935 (número extraordinario).
[61] Haz núm. 12, 5 de diciembre de 1935
[62] A todas las Jefaturas Territoriales y Provinciales, (24 de junio de 1936)
[63] Primo de Rivera, José Antonio. Cuaderno de notas de un estudiante europeo, en Primo de Rivera y Urquijo, M. Op. Cit. p. 172
[64] Primo de Rivera y Urquijo, Miguel. Op. Cit. pp. 168-174.
[65] Su sobrino Miguel Primo de Rivera y Urquijo
[66] Weber, Max. La ética protestante y el espíritu del capitalismo, (1904-1905),
[67] Spengler, Oswald. La decadencia de Occidente (1918-1922). Spengler elabora su teoría según la cual la civilización de Europa occidental vivía su definitivo ocaso.