Centenario de Dalí: el Genio y la política
España entera celebra el centenario del nacimiento de Eugenio Salvador Dalí. Pintor, escultor, dramaturgo, escritor, cineasta… el Leonardo da Vinci español del siglo XX supo forjarse un halo de excentricidad y egocentrismo que marcaría el mundo de las artes del siglo XX. Entre sus numerosas atracciones, seencontraba la política. Este es un repaso desde la óptica política, por subiografía.
LOS AÑOS VEINTE:
Septiembre de 1921. Dalí es aceptado en Academia de Bellas Artes de San Fernando,y en
Salvador Dalí, a pesar de ser catalán, y de que su origen presidiera gran parte de su obra artística, nunca fue seducido por elfantasma fácil del separatismo. Al contrario que su compañero de pinceles JoanMiró, activo militante separatista y antiespañol, Dalí sostenía que había que universalizar lo local, haciendo él lo propio con la barretina catalana. Noobstante, siempre fue embajador español en el extranjero, especialmente durantesu estancia en Estados Unidos, en los años cuarenta.
Sus primeras incursiones en política le llevan a unamilitancia anarquista. Hijo de padre ateo y republicano, y de una madre fervientecatólica, Dalí se crió en un ambiente familiar en el circulaban ideasprogresistas. Incluso la familia padeció cierto acoso por parte de
REPÚBLICA Y GUERRA CIVIL
Dalí se había sumado al movimiento surrealista, delcual sería uno de sus prohombres. Este movimiento no sólo se circunscribía a loestrictamente artístico, sino que además flirteaba con posturas sociales ypolíticas revolucionarias, muchas veces identificadas con el comunismo y elmarxismo. La década de los años treinta resultó ser fecunda para el movimiento.No obstante, el descubrimiento entre 1929 y 1930 del “método paranoico-crítico”,favoreció la emancipación artística de Salvador, y su separación, a mediados dela década, del movimiento surrealista. No obstante, durante esta etapa dió unaconferencia en el Ateneo de Barcelona que definió como una contribución para la“demolición definitiva de ideas como familia, religión y patria”.Como prueba gráfica basta ver la película Unperro andaluz, obra anticlerical (realizada junto con Luis Buñuel en contra de Juan Ramón Jiménez),que recibió la ira de los católicos franceses en su estreno.
Su ruptura con André Breton, el líder oficial del surrealismo, le desplazó de sus correligionarios. Bretón afirmaba que la obra de Dalí desde 1936 carecía de interés para el surrealismo, y en 1939,finalizada
LOS TOTALITARISMOS EUROPEOS Y SALVADOR DALÍ
La fascinación que tuvo Hitler en Dalí queda patenteen su libro Confesiones inconfesables: “(…) parami, Hitler encarnaba la imagen perfecta del gran masoquista, capaz de iniciaruna guerra mundial, por el puro placer de perderla, y de enterrarse a sí mismo,bajo los escombros de un imperio”. TantoHitler como Lenin fueron tratados por Dalí como “delirantes sujetos oníricos”. Esta fascinación, que en absoluto fueuna declaración de principios en su favor, obligó a Dalí a declarar ante elgrupo de surrealistas dirigidos por Bretón, que no era enemigo delproletariado, lo cual hizo el pintor hincado de rodillas en el suelo. Aquelepisodio, definitivamente separaría al artista del grupo surrealista. Susdelirantes fantasías con Lenin y Hitler quedan impresas en la serie Guillermo Tell, cuadros protagonizadospor Lenin o El enigma de Hitler,protagonizado por el dictador nazi.
A partir de 1945 Dalí comienza a pintar cuadros históricos. Fascinado por
EL DALÍ JOSEANTONIANO
Además, Dalí y Manuel Vázquez Montalbán realizaron juntos, en 1972, la ópera-ballet Étre Dieu en honor de José Antonio Primode Rivera. Dalí elaboró el boceto del guión (apenas diez líneas) y Montalbán,ajeno a conjuras comunistas, elaboró el libreto de la obra nunca representada,que habría sido dirigida por el compositor Igor Wakhévitch, y patrocinada porel mecenas catalán Oriol Régas, renovador cultural de
MONÁRQUICO (POR CONVICCIÓN), PERO ¿UN GENIO DALÍ, DEMÓCRATA?
En sus últimas apariciones televisivas, el siemprecontrovertido genio de Cadaqués se declaraba monárquico. Pocos días antesmorir, exclamaba “no puedo morir, nopuedo morir, por su Majestad el Rey, por Cataluña y por España”. A pesar de esta anécdota televisiva, recogida por las cámaras, Salvador Dalí se reconocióabiertamente monárquico, lo cual encajaba perfectamente con su talante elitista y su apego a la tradición hispánica (siempre se había sentido fascinado por
Finalmente, ¿sería Dalí demócrata hacia el final desus días? Esto es lo que parece que nos están queriendo sugerir. La ministra deCultura, Carmen Calvo, ha querido vendernos, el día del centenario, unarelectura del personaje. La ministra, dijo que había que perdonar ciertospecados ideológicos de Salvador Dalí, y que había que ganarlo para la democracia. Rostro más duro que el de una ministra que no nos merecemos no tiene límite. La izquierda, de nuevo maestra en mentir, robar y plagiar. Dalí, nos guste o no nos guste, fue juvenilmente anarquista, imposiblemente comunista, extrañamente joseantoniano e inexistencialmente demócrata. Pero Dalí fue, por encima de todo, el Divino Dalí.
“(…) la garantía más grande decorrupción y de equívoco pegajoso y abominable, es la democracia que todo loaplasta. Es por esto que José Antonio Primo de Rivera se había sublevado contrael principio democrático y se había instaurado en su cerebro unos regímenes quegarantizaban mucho más la libertad de cada individuo (…)”.
Salvador Dalí en Las pasiones según Dalí
Publicado en la revista No Importa nº 77(julio de 2004). pp. 16-17.